Nos volvimos a encontrar y fue agradable, reconocernos e ir afianzando nuestro contacto e ir relajándonos cada vez más hasta poder disfrutar del trabajo. Retomamos la idea del taller, trabajamos sobre la entrada al intercampus, las actividades encomendadas en el primer encuentro y nos pusimos a intercambiar opiniones acerca de cómo nos posicionamos en nuestra actividad cotidiana de educar con las tecnologías.
Realmente para muchos docentes, ingresar al mundo cibernético es un verdadero desafío. Claro, que también muchos y tantos, no querrán reconocerlo. Quizás porque para poder acercarnos nos equiparamos con nuestros alumnos. "esto no se entiende", "pero yo no toqué anda", "¿qué quiere decir esto? ¿qué me pide?"
Muchas inquietudes que se relacionan justamente con el buen manejo de los componentes comunicativos. Un mensaje, una intención, un receptor, un emisor, un contexto...las circunstancias... y encima todo dentro de una máquina.Y a diferencia de la adquisición de las prácticas del lenguaje, la adquisición del sistema informática nunca se acaba, siempre hay un nuevo programa, un nuevo elemento que nos obliga a actualizarnos, a prestar más atención.
En la escuela 23, nuestra escuela, surgió algo parecido, aquellas docentes portadora de su propia pc, con un nivel de información aceptable, otras ávidas por aprender otras maneras, de informar, de seleccionar, de cotejar, etc. Y las otras, aquellas que siempre sintieron analfabéticas ciberneticas y en el peor de los casos entregadas a un "no es para mí". ¡Qué pequeño sería el mundo de las letras si nuestros alumnos para alfabetizar, dijeran lo mismo! Sin embargo, las coordinadoras lograron crear un clima para el replanteo..."no sé tanto como creía", "esto me sirve y le sirve a los chicos", "no parece tan difícil".
Siempre hay más y mucho más en cada encuentro...Y eso nos tiene ocupadas... entretenidas, desafiadas y con deseo de seguir aprendiendo.
Graciela Beatriz González
Maestra de grado
0 comentarios:
Publicar un comentario