El lunes 22 de febrero realizamos el segundo encuentro. Esta vez nos reunimos con los docentes de la escuela 12, la 504 y el jardín 906. El lugar elegido fue un cyber en San Fernando próximo a las escuelas de planta urbana donde estábamos trabajando en esos días previos a la iniciación de clases, ya que en las escuelas no contábamos con conectividad ni máquinas suficientes.
El objetivo era poder hacer todos juntos un recorrido por el portal para sacarnos algunas dudas y completar las actividades, aquellos que aún no lo habían podido hacer.
Lamentablemente, un problema con la conectividad nos impidió avanzar en esto. Nos trasladamos entonces a la Escuela N° 8 donde realizamos otras actividades.
Comenzamos leyendo en pequeños grupos Los silencios de mi promoción. Este texto muestra distintas estrategias, entre las que se destacan el cortar/pegar, el silencio compartido entre docentes y alumnos, el “como si”, que emplean un grupo de alumnos de quinto año de la escuela media para poder cumplir “exitosamente” con las tareas que les da un profesor, pero sin producir trabajos que les permitan aprendizajes genuinos.
Partiendo de algunas preguntas orientadores, reflexionamos sobre el rol docente en prácticas en las que se incluyen las nuevas tecnologías. Concluimos que lejos de perder su protagonismo, es al docente a quien le sigue cabiendo la responsabilidad de las decisiones didácticas que realice y es su medicación la que posibilitará la construcción del conocimiento en los alumnos. Por otra parte, seguimos debatiendo sobre la incidencia que la inclusión de dichas tecnologías tendría en nuestras prácticas, y pensamos que potencian tanto las buenas como las malas prácticas, ya que las tecnologías no son buenas ni malas en sí mismas sino que es el docente quien les da su verdadero valor a través de la calidad de su propuesta.
Continuamos luego interiorizándonos de la actividad que se incorporaba para el próximo encuentro: El valor de la tarea cumplida y comentamos someramente algunas experiencias que nos habían gratificado como docentes.
Para terminar, escribimos cuáles eran nuestros deseos con relación al taller señalando, entre otras cosas, que constituye una posibilidad de enriquecimiento personal (en cuanto a poder realizar mejores investigaciones) y de nuestras propuestas didácticas, y que nos lleva además a plantear la enseñanza con la inclusión de las nuevas tecnologías de modo que su uso trascienda las paredes del aula y sean incorporadas para la vida.
Tal vez, lo más significativo fue empezar a pensar en cómo cambiar aquellas actitudes que no nos permiten evolucionar al ritmo que la tecnología nos exige.
¡Seguimos caminando! Esto recién empieza.
Mirta Villalba
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